Susana Solís Esquinca / F&S
A 30 años del levantamiento armado del EZLN en Chiapas, resurge como en cada sexenio, el tema de la Zona Arqueológica de Toniná, en Ocosingo, Chiapas.
El tema en estas tres décadas ha sido complejo y ha respondido al momento político y la solución que cada gobernador le dio en su momento.
En 1994, Alfonso Cruz Espinosa, propietario de las ocho hectáreas y media que comprende el acceso al sitio arqueológico, se declaró Base de Apoyo del EZLN (BAEZLN) y esto de alguna manera lo blindó y lo puso bajo el cobijo y defensa de todo el aparato circundante al zapatismo.
En cada administración gubernamental, Toniná ha sido cerrado por esta persona. De hecho, en el 2012, Alfonso Cruz fue detenido por los delitos de ecocidio y despojo y fue defendido por el Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de las Casas. Fue el 20 de noviembre de 2015 cuando logró su libertad tras pagar una fianza de $136 mil 122 pesos con 96 centavos.
Fue hace casi dos años cuando el propietario decidió cerrar nuevamente la entrada de Toniná que comprende su predio. Por algunas semanas se impidió incluso el acceso al personal del INAH quedando el sitio en el abandono.
El dueño se ha manifestado con deseo de vender al gobierno y llegar a un acuerdo “justo” que según su estimación el terreno tiene un valor de 60 millones de pesos.
Ahora, que han transcurrido 30 años del zapatismo, casi extinto y desplazado actualmente por los grupos criminales, la circunstancia para la solución de este problema es muy distinto.
Decreto: Servidumbre de paso obligatoria
El gobernador Eduardo Ramírez Aguilar, en un reciente post en sus redes sociales anunció: “Pronto disfrutaremos de la Zona Arqueológica de Toniná. Desde el 17 de febrero de 1994 se publicó en el Diario Oficial de la Federación el Decreto presidencial mediante el cual se declaró zona de monumentos arqueológicos el área conocida como Toniná, ubicada en el municipio de Ocosingo, Chiapas”.
Resaltó que su gobierno está iniciando “las gestiones necesarias para disfrutar de este derecho cultural que representa un polo de desarrollo turístico para México y para Chiapas”.
En dicho decreto, el artículo 8º señala: “En el caso de predios particulares comprendidos en la zona de monumentos a que este Decreto se refiere, el Instituto Nacional de Antropología e Historia promoverá el establecimiento de las servidumbres necesarias para el acceso a los monumentos y su adecuada protección. Si resulta necesario, previos los estudios correspondientes, promoverá la modificación o adecuación de las obras o bienes no arqueológicos de cualquier naturaleza que afecten la vista y el acceso a los monumentos o puedan desvirtuar su apreciación y comprensión dentro de la zona a que se refiera este Decreto”.
En consecuencia, por ley, el señor Alfonso deberá permitir la entrada a Toniná a través de su terreno, según la definición de servidumbre de paso: Permite a los dueños de un predio acceder a su propiedad a través de un terreno ajeno.
Toniná y la fábula de Esopo: el perro de las 2 tortas
Esopo fue un escritor de la antigua Grecia del siglo VI a. C a quien se le atribuye las más famosas fábulas clásicas como “el perro y su reflejo”.
Cuenta la historia que un perro llevaba un trozo de carne en la boca y de repente se acercó a un río y vio su reflejo en el agua. Creyó ver a otro perro con un trozo de carne aún más grande y al intentar conseguir el trozo reflejado suelta el suyo y se queda sin nada”. La moraleja es que en ocasiones es contraproducente la avaricia y la ambición.
Esta fábula aplica a don Alfonso Cruz, quién deberá de cumplir con el paso de servidumbre y que además le llega cuando el zapatismo es casi inexistente y no tiene los reflectores mediáticos de antaño.
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