Irma Ramírez Molina/F&S
Por fin “llegó” la reforma electoral de la presidenta Claudia Sheinbaum, la cual se ve un poco complicado que sea aprobada, incluso por los partidos aliados, PVEM y PT, porque sólo con los de Morena, no lo logran, sobre todo, porque varios han dicho que no darán su voto.
De entrada, porque se busca disminuir el gasto a los partidos políticos en un 25 por ciento, acción que ha sido solicitada por el pueblo, ante el despilfarro de los candidatos para lograr el triunfo.
La reforma reduce sueldos y bonos de consejeros electorales y altos mandos del INE, porque nadie debe ganar más que la presidenta de la República.
Respecto de las plurinominales, los 200 diputados que llegan a la legislatura por esta vía seguirán siendo eso, pero ahora, serán electos 97 candidatos que no salgan ganadores, pero obtuvieron los mejores resultados en su partido, los segundos “mejores lugares”, para todos los partidos.
Y habrá 95 de votación directa por circunscripción y por partido político, eligiendo un hombre y una mujer; además de que 8 serán mexicanos residentes en el extranjero, es decir, ya nadie sería electo como premio para llegar a una curul; todos deben ir a buscar el voto, dar la cara, hacer propuestas y ganarse su espacio en el Legislativo.
Estos puntos son los que están en disputa y no hay que olvidar que muchos han sido legisladores por la vía plurinominal, sin jamás haber hecho campaña, gastar un peso para una elección, y abre la posibilidad real a muchos de todos los partidos políticos, pero sobre “afecta” a todo los dirigentes que dan por asentado que se merecen una curul.
No cabe duda, que esta reforma electoral tiene la ruta complicada para ser aprobada por unanimidad, porque aniquilaría a “las vacas sagradas” de los partidos políticos, pues ahora deberían salir a buscar el voto y estar obligados a no quedar en el último lugar pues de lo contrario, ni a plurinominal llegarían.
Ya no se vería en Chiapas a un Amadeo Espinoza, del PT volviendo a ser legislador o imponiendo a su hijo en una plurinominal, o a los dirigentes de los partidos que lo tenían como pase directo.
Sin embargo, hay que esperar si se logra convencer a los dirigentes nacionales que serán quienes al final decidirán si votan o no está reforma electoral.
BASE DE DATOS…-
La figura de Manuel Velasco Coello vuelve a recobrar fuerza y sentido estratégico porque sí alguien es operador político en el Senado (propios o del partido), es el exgobernador de Chiapas, figura central del PVEM: no se olviden por qué la presidenta le besó la mano aquella ocasión, cuando su toma de protesta, desde tribuna y me refiero al “tras bambalinas”.*
Tuvieron que pasar 30 años para que se volviera a plantear una reforma electoral, una modificación al sistema político mexicano en su vertiente electoral y sin duda, es necesario, pero no por ello, tendrá que ser lo primero que se le ocurra al poder, porque nada más en pensar en “reducir” la capacidad operativa del INE y quitarle dinero, ya es un foco rojo prendido.*
El gobernador Eduardo Ramírez refrendó su compromiso con Chiapas: “hay quienes quisieran que fracasara el gobierno de la Nueva ERA, pero no entienden algo fundamental: si fracasa un gobernador, no fracasa una persona, fracasa un proyecto social que se llama Chiapas” y todos quisiéramos saber quién osó siquiera ir en contra del mandatario más poderoso de los últimos tiempos modernos.*


