Desde la colectiva 50 más 1, alzamos la voz con profunda indignación y rabia ante la ola de violencia machista y feminicida que sigue cobrando la integridad y la vida de las mujeres en nuestra entidad.
Los hechos recientes en Cintalapa y Tuxtla Chico no son casos aislados; son el síntoma de un sistema que sigue fallándole a las mujeres y a la niñez.
Justicia para Ana Luisa
Condenamos el cobarde ataque ocurrido este lunes en la colonia Los Manguitos, en Cintalapa, donde Ana Luisa, de apenas 27 años, fue víctima de una agresión brutal con machete por parte de su pareja sentimental, Pablo «N».
Las heridas le provocaron la amputación de partes de ambos brazos y lesiones graves en la cabeza. Ana Luisa hoy lucha por su vida en un hospital de Tuxtla Gutiérrez.
No podemos ser indiferentes. Exigimos que este crimen no quede impune. El agresor se dio a la fuga y es una amenaza latente.
De igual forma, manifestamos nuestra preocupación por el ataque armado en el cantón Omoa, municipio de Tuxtla Chico, contra la joven Beani L., de 20 años, quien se debate entre la vida y la muerte tras ser atacada a balazos.
Exigimos a las autoridades transparencia y celeridad; el hermetismo solo alimenta la impunidad y la desprotección de las víctimas.
Nuestras demandas:
Revisión Urgente de la Alerta de Violencia de Género. Demandamos a las autoridades estatales y federales una revisión profunda y real a la Alerta de Violencia de Género (AVG).
Es evidente que los mecanismos actuales NO están protegiendo la vida de las mujeres ni de la niñez en Chiapas.
La AVG no puede seguir siendo un protocolo de papel mientras la sangre de las mujeres sigue corriendo.
A la Fiscalía General del Estado (FGE) y la Secretaría de Seguridad del Pueblo; exigimos reforzar de inmediato los operativos de búsqueda y captura de potenciales feminicidas.
Localizar a Pablo «N» debe ser una prioridad absoluta para evitar que este sujeto siga lastimando a más mujeres.
Al Poder Judicial del Estado: Solicitamos que se actúe con perspectiva de género y no se dilaten las órdenes de aprehensión.
La burocracia institucional no puede ser cómplice de los agresores por omisión o lentitud.
A la Ciudadanía: Pedimos su colaboración activa para dar con el paradero de Pablo «N». Si tienen información, llamen al 911. El silencio también es complicidad.
¡Si tocan a una, respondemos todas!
Exigimos el derecho a vivir sin miedo, a estar seguras en nuestros hogares y en nuestras calles. La violencia feminicida es la otra pandemia que Chiapas no ha querido erradicar.



