- Por primera vez en más de 20 años, un docente de Chiapas participó en una experiencia educativa en Estados Unidos, llevando consigo mucho más que conocimientos: la lengua, las historias, las canciones, las tradiciones y la cosmovisión de los pueblos originarios del estado.
Originario de la comunidad El Pozo, municipio de Chamula, Vicente López Pérez, docente tsotsil con 30 años de servicio en escuelas primarias de comunidades indígenas, fue uno de los maestros seleccionados para realizar una importante labor: acercar la educación intercultural a niñas y niños en situación de movilidad en Orlando, Florida, a través del Programa Binacional de Educación Migrante (Probem).

Bajo la visión transformadora del gobernador Eduardo Ramírez Aguilar, se impulsa el fortalecimiento de las comunidades indígenas y el reconocimiento de sus saberes ancestrales como parte fundamental de la sociedad actual.
Su historia representa el alcance que puede tener un maestro cuando entiende la educación como una herramienta para transformar vidas y tender puentes entre culturas. Desde Chiapas hasta Florida, López Pérez llevó consigo el Lekil Kuxlejal —el Buen Vivir—, compartiendo con sus estudiantes una manera de comprender el mundo basada en el respeto, la comunidad, la identidad y el reconocimiento de la diversidad.
De la mano de la Secretaría de Educación, encabezada por Roger Mandujano, la educación intercultural bilingüe cobra especial relevancia al reconocer la importancia de aprender en la lengua materna, así como de preservar, valorar y promover la diversidad cultural que distingue a Chiapas.
Para el maestro Vicente, esta experiencia significó también reafirmar su vocación. Después de tres décadas frente a grupo, tuvo la oportunidad de redescubrirse como docente y, al mismo tiempo, como un transformador social capaz de llevar la identidad de su pueblo a otros contextos.

“La educación no es solo para las ciudades, hoy lo tenemos más claro que nunca. Es muy importante que nosotros reconozcamos a los pueblos originarios como una cultura viva. Ahí está la importancia de mi experiencia: poder compartir las canciones, historias y materiales educativos con los que trabajamos en las escuelas de las comunidades, con los niños y niñas que se encuentran en un proceso de movilidad”, señaló.
Con alegría, el docente chiapaneco recuerda los momentos que marcaron su estancia en Orlando. Uno de ellos fue llegar a las aulas portando con orgullo su traje regional. Su vestimenta despertó de inmediato la curiosidad de sus alumnas y alumnos y se convirtió en el primer punto de encuentro para conversar sobre Chiapas, sus pueblos y sus tradiciones.
“Cuando llegaba a las clases me decían: ‘Ya viene el maestro de peluche’. Poco a poco, ellos se fueron interesando más por las cosas que yo podía enseñarles”, recordó entre risas.

Aquella expresión, nacida de la curiosidad infantil, terminó convirtiéndose en una anécdota entrañable y en el símbolo de un encuentro intercultural. El “maestro de peluche” no solo llegó a enseñar: llegó a compartir una historia, una lengua, una identidad y una forma de mirar el mundo. Y, a cambio, también aprendió de sus estudiantes y de una realidad distinta a la que conocía.
Al finalizar esta experiencia, el maestro Vicente agradeció el respaldo del gobernador Eduardo Ramírez Aguilar y del secretario de Educación, Roger Mandujano, por visibilizar el trabajo docente, generar nuevas oportunidades de formación y participación, e impulsar espacios que permitan a las maestras y los maestros de Chiapas compartir la riqueza cultural de nuestro estado.



