Conferencia de la UNICACH destaca estudio de la actividad volcánica para prevenir riesgos
“Entender el pasado de los volcanes es la clave para tener una mejor idea de cómo podrían comportarse en el futuro”, señaló el investigador Alejandro Cisneros, de la Universidad de Carolina del Sur, quien destacó la importancia de estudiar los procesos que ocurren al interior de los volcanes antes de una erupción explosiva, en el marco de la conferencia “La historia oculta de los volcanes”, impartida ante estudiantes de la Licenciatura en Ciencias de la Tierra de la UNICACH.
Con el objetivo de comprender mejor el comportamiento de los volcanes y fortalecer las estrategias de monitoreo y prevención de riesgos, explicó que, aunque la mayoría aparentan estar en reposo durante largos periodos, en su interior permanecen activos diversos procesos magmáticos que determinan si un volcán “despierta” o continúa inactivo. Por ello, subrayó la necesidad de identificar qué ocurre bajo la superficie, a qué velocidad suceden estos fenómenos y cuánto tiempo duran.
El especialista indicó que, mediante el estudio de minerales expulsados durante las erupciones, es posible reconstruir la historia evolutiva de los volcanes con gran detalle. A través de análisis químicos, isotópicos y observaciones microscópicas de las texturas minerales, los investigadores pueden estimar el tiempo que los cristales permanecieron dentro de las cámaras magmáticas y relacionarlo con los procesos previos a una erupción.
Entre los minerales más importantes para estas investigaciones se encuentra el circón, un cristal microscópico considerado uno de los más valiosos en geología, debido a que permite obtener edades precisas y conocer cambios físicos y químicos en el magma que alimenta a los volcanes.
Cisneros explicó que estos análisis requieren tecnología altamente especializada y equipos avanzados ubicados en laboratorios de países como Australia y Alemania, donde se procesan muestras obtenidas en depósitos volcánicos antiguos.
Recientemente, el investigador Alejandro Cisneros, junto con el también investigador Miguel Alatorre Ibargüengoitia, de la UNICACH, e investigadores de los institutos de Geofísica y Geología de la UNAM, realizaron trabajo de campo en el Volcán Chichón, donde recolectaron materiales de erupciones históricas y prehistóricas, algunas ocurridas hace cientos y hasta miles de años, con el propósito de estudiar la recurrencia eruptiva y los patrones que anteceden a estos fenómenos.
El académico destacó que las erupciones volcánicas explosivas representan uno de los fenómenos naturales más peligrosos, por lo que conocer cada vez con mayor precisión la frecuencia con la que ocurren resulta fundamental para la planeación y reducción de riesgos.
Asimismo, explicó que actualmente desarrolla investigaciones enfocadas en relacionar la actividad sísmica con las erupciones volcánicas, a fin de identificar patrones que permitan anticipar con mayor exactitud cuándo podría ocurrir una nueva erupción.
“Queremos saber cuánto tiempo pasa desde que inicia una anomalía sísmica hasta que ocurre la erupción. Si encontramos patrones repetitivos, podríamos mejorar significativamente nuestra capacidad de preparación y monitoreo”, señaló.
Para ello, utilizan técnicas de modelado de difusión química en minerales, las cuales permiten calcular el tiempo transcurrido entre la recarga de magma en el interior del volcán y el momento de la erupción.
El investigador reiteró que los volcanes son sistemas activos en escalas de tiempo de miles de años y que, aunque muchas veces sus cambios no son perceptibles en una sola generación, sus efectos pueden impactar a futuras poblaciones, por lo que el estudio científico de estos fenómenos resulta esencial para la gestión de riesgos y la protección de las comunidades.



