*Periciales y la corrupciòn
Mary Jose Dìaz Flores / F&S
En política, hay herencias que se honran y otras que se dilapidan. Lo que hoy ocurre en Movimiento Ciudadano en Chiapas partido encabezado por Manuel Sobrino Durán, es un caso de manual sobre cómo perder en dos años, la legitimidad que tomó años construir. No hay cuadros ni trabajo político, solo un puñado de aplaudidores que solo sirven para tomarse selfis y encerrarse con climas, esperando que alguien toque la puerta para afiliarse al partido, algo que evidentemente no pasa.
Sin duda, la dirigencia anterior —con sus claroscuros— logró algo que hoy parece lejano: presencia, articulación y reconocimiento interno a tal grado que con lo heredado lograron dos alcaldías y al menos pactar una diputación plurinominal, algo que en los próximos comicios será imposible ya que no se suman ni el dirigente ni su sequito de besamanos.
Su antecesora en el cargo, Claudia Trujillo, tenía interlocución, agenda y, sobre todo, una base política que creía en el proyecto. No era perfecta, pero era legítima. No contaba las galletas que se podían comer en el partido, sumaba militantes convencidos de ser una opción, pero hoy, bajo la conducción de Manuel Sobrino Durán, esa legitimidad no solo se debilitó, lamentablemente se perdió. Y no por casualidad; se cambió la construcción por el control, el liderazgo por la comodidad y la política por la simulación.
El problema, no es solo la ausencia, es la decisión consciente de no construir. De no abrir el partido. De no sumar perfiles con peso político, estructura y territorio. En su lugar, se optó por lo más fácil: rodearse de incondicionales sumisos, aunque eso implicara vaciar de contenido al propio partido que, sin duda, está hundido y a unos pasos de perder el registro, pues de aquí al próximo año que inicia el proceso electoral, no hay manera de recomponer las cosas.
Tristemente como resultado de lo que no se ha hecho, es que MC se ha convertido en un cascarón: siglas sin estructura, militancia sin rumbo y una dirigencia sin narrativa. Y entonces, cuando el relevo toca la puerta, aparece la prisa por mostrar un músculo que no se tiene.
De ahí, la instrucción —porque así ha trascendido— de subir fotos, etiquetar a liderazgos nacionales como Jorge Álvarez Máynez y Dante Delgado, y simular respaldo en redes sociales, lo cual lejos de parecer una estrategia digna, da risa porque muestra desesperación con el séquito de cinco peludos que forman su grupo cercano y que tuvieron la misma idea para el post pues redactaron lo mismo.
Sobrino Durán, debería saber que lo que hace es un intento tardío de fabricar, en horas, lo que no se construyó en años, que la política no es un montaje digital y que, la legitimidad no se ordena por WhatsApp, mucho menos se puede improvisar liderazgo, cuando tiene que entregar cuentas.
Lo más grave no es la crítica interna —natural en cualquier partido—, sino la evidencia de que se desperdició una oportunidad histórica de consolidación en el estado, de tal forma que donde antes había ruta, hoy hay vacío. Donde había interlocución, hoy hay silencio. Donde había legitimidad, hoy hay simulacro.
Por esto mismo, la renovación no es solo inevitable, es necesaria y urgente para ver si hay quien pueda rescatar el barco a punto de hundirse y por qué; Chiapas y los chiapanecos no merecemos dirigentes que aparezcan cuando se despiden, sino liderazgos que construyan cuando tienen la responsabilidad. Y esa, claramente, no fue la historia de Manuel sobrino.
Con Filo
En la Dirección de Asuntos Periciales de la Fiscalía General del Estado, se comenta que se encuentran muy felices porque pese a las denuncias de corrupción y falta de transparencia en el actuar del titular y su circulo cercano, aún no han despedido a nadie, pero para que no puedan dormir tranquilos, ya documentamos nuevos casos en el área que dirige José Zetina Sánchez para evidenciar las malas prácticas de la dirección y que estas no se corrigen.
Cel 9615793947



